Caminos del Lógos: Cambios
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martes, 9 de septiembre de 2008

CAMBIOS

Que las tecnologías de la comunicación y la información han cambiado el mundo es un hecho tan cierto como de imprevisibles consecuencias. La tecnología modifica lo no-tecnológico, tecnifica cualquier aspecto de la vida corriente, transformando (como los estudios de los mass media confirman desde hace ya décadas) hasta los propios procesos senso-perpectivos y cognitivos de los sujetos. La época de las herramientas duró milenios; la de las máquinas un par de siglos; la electrónica, en apenas cincuenta años, ha producido más cambios que toda la historia tecnológica pasada. La evolución del mundo se hace vertiginosa, y con ella crece cierto vértigo. La tecnología transforma cuerpo y mente, no es en ningún caso una mera herramienta que pueda ser usada sin implicaciones para el hombre. Por ello el mejor término para referirse a la actual propagación de las nuevas tecnologías sea, desde luego, "cibernética". El hombre se funde lentamente con la máquina, aunque aún tendrán que pasar décadas para que veamos cyborgs por nuestras calles. En cualquier caso, tiempo al tiempo. Las prótesis médicas evolucionan cada vez más en esa dirección: corazones artificiales, miembros robóticos cubiertos de piel sintética, implantes digitales en los oídos para corregir sorderas, etc., etc. Nos introducimos en el mundo cyberpunk que los escritores de los años 80 como William Gibson anticiparon con tanto acierto. Puede que llegue el día en sean las máquinas las que tengan que recordarnos en qué consiste la humanidad que estamos perdiendo, como vemos en Blade Runner.

Pero, en todo caso, la robótica es la parte menos importante (por más que constituya el más aparente y espectacular de los avances) de las grandes transformaciones que van cogiendo forma. Lo crucial es la transformación en el concepto mismo y los usos de la información, que cambia ahora totalmente de sentido. Me refiero, antes que a robots-cocinero o coches inteligentes, a lo que hacemos, por ejemplo, cuando descargamos música de internet (aunque todo está relacionado, evidentemente). Más sencillo, más trivial; pero de mucho mayor alcance. Con la digitalización de la información (llamo tal a todo contenido cultural, o incluso, si se prefiere, "espiritual", es decir, a toda producción humana que no requiera de un soporte físico para existir, o a la que éste le sea indiferente, pudiendo ser traspasada de unos soportes a otros sin problema), nuestro concepto mismo de "mundo" está en el albor de un cambio radical, que aún ni siquiera alcanzamos a imaginar. Nos hace falta, hoy por hoy, una ontología de lo inmaterial que nos ayude a comprender todo esto. Tal vez, entre las muchas consecuencias de estos cambios, esté el descubrimiento (o tal vez habría que decir la creación) del alma, como ocurre en otra maravillosa anticipación futurista, Ghost in the Shell. Nuevas teologías nos acechan; la filosofía debe estar preparada para ello.