Caminos del Lógos: Conciencia
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martes, 27 de enero de 2009

CONCIENCIA

No deja de ser curioso que un concepto del que la izquierda hiciera bandera hace años, sea ahora reclamado tan a menudo como propio por la derecha (señal inequívoca de los tiempos en que vivimos). Se trata de la tan traída y llevada "objeción de conciencia", que hoy en día es muy practicada, al parecer, por ciertos círculos católicos. Naturalmente, no se emplea en el mismo sentido que entonces. Hoy tener conciencia sale bastante más barato.

Hace ya cosa de un par de décadas los jóvenes que no querían tener que hacer el servicio militar obligatorio alegaban objeción de conciencia para no tener que ir a filas, por ir en contra de sus principios. Esto, naturalmente, no les salía gratis, pero ellos lo sabían. Incumplir sus obligaciones hacia el Estado les costó en no pocas ocasiones penas de cárcel; y estuvo bien que así fuera, puesto que la ley decía que tenían que formar levas, y ellos se negaban. Aun así, tuvieron lo que hay que tener y se negaron, exponiéndose al castigo que sabían que recibirían, puesto que no querían formar parte del ejército. Gracias a ellos (o a su pesar; poco importa este punto), hoy en día el ejército español es profesional, y nadie es llamado a las armas en contra de su voluntad. Aquél fue un caso claro de objeción de conciencia, o lo que es lo mismo: de cómo progresan las leyes de un país hacia una comprensión más racional de las mismas, por el conflicto entre la ley y los individuos, que están dispuestos a cargar con la cruz para que otros no lo tengan que hacer en el futuro. El que quiere traer la ley nueva, tiene que pagar ante la ley vieja, como lo hizo el propio Cristo (ejemplo de cristianos y ateos), y eso ellos lo sabían.

Hoy en día todo es muy diferente, por supuesto. Los cristianos, ejemplo histórico de obediencia ciega y conformismo ante la ley, de repente se rebelan. ¿Ante qué? Ante una ley educativa que dice que sus hijos tienen que cursar cierta asignatura, "Educación para la ciudadanía". Conste que estoy totalmente en contra de esa asignatura (y ello como profesor de filosofía), que considero una pérdida de tiempo (una hora semanal, académicamente inútil, que se podría haber añadido a la "Ética" de 4º de la ESO para hacerla una asignatura seria), y cuyo contenido científico no termina de quedarme claro. Ahora bien, si esa asignatura es obligatoria, es de rigor que hasta el último alumno la curse, para bien o para mal, hasta que la ley sea derogada. Si la ley no admite excepciones, no es ley: es una tomadura de pelo. Y lo que estamos viendo en estos negros tiempos de rearme de la extrema derecha y del nacional-catolicismo, es que hay padres que afirman "objetar conciencia" para que sus hijos no cursen una asignatura más del plan de estudios de sus hijos. Dicen, para justificarse (repitiendo argumentos oídos a la COPE y a la Conferencia Episcopal), que se quiere controlar ideológicamente a sus hijos, que se les quiere determinar políticamente, y se acuerdan del derecho "liberal" de dar a los hijos la educación que uno desee.

Este extremo es peligrosísimo para un Estado, y no entiendo como no se toman cartas en el asunto (por más que se quiera ser políticamente correcto, como el inepto de Zapatero) para atajarlo lo antes posible. Desde el momento en que unos padres afirman que sus hijos sólo pueden recibir la educación que ellos deseen, están afirmando que sus hijos no tienen derecho más que a recibir los condicionamentos ideológicos de sus padres. ¿Qué pasa si sus muy católicos progenitores se niegan a que sus hijos reciban en clase de biología formación acerca de la teoría de la evolución de Darwin? ¿Tienen derecho a educar a sus hijos en el creacionismo? La respuesta evidente es: no, nunca, jamás. La educación de los hijos no puede ser cosa del arbitrio de los padres.

De la misma forma, ¿puede cualquier ciudadano objetar conciencia ante cualquier ley? ¿Puedo yo, alegando ser comunista (hipotéticamente), negarme a pagar impuestos a un Estado que se reconoce liberal? No, por supuesto que no. Si lo hago, seré multado, y después iré a la cárcel. ¿Se permite a los musulmanes saltarse todas las leyes sanitarias existentes para hacer sacrificios rituales en sus casas? Afortunadamente, no. En cambio, se permite objetar siempre a los católicos, cuando éstos deciden ir contra el gobierno de turno, que no es de los suyos. Encima van de valientes, cuando son unos cobardes y unos miserables, que se oponen a la ley sólo porque se saben impunes ante ella, ya que ciertos medios de comunicación todopoderosos (aunque presumen de víctimas y de perseguidos por la ley) les respaldan. Y ciertos jueces, que son igual de cobardes y de miserables que ellos (aunque la ley prohibe decir esto), les apoyan dando carta de naturaleza todos los días a la profanación de la constitución que han jurado defender.

Ya sabemos que la derecha (como los ladrones nacionalistas a los que en el fondo tanto se parecen) nunca ha aceptado la constitución, pero no podemos permitirles que sigan campeando a sus anchas presumiendo de que la incumplen todos los días. Al igual que los objetores de verdad, esta ralea de "objetores" tiene que pagar ante la ley cuando se niega a cumplirla. Si no quieren que sus hijos cursen todas las asignaturas que forman el currículo, que sus hijos (pobres víctimas de unos padres dementes) jamás obtengan el título de la ESO. Que paguen, como pagaron los objetores del servicio militar. Quizá así cambien algo, si es lo que quieren. Pero no creo; sus convicciones no llegan tan lejos como para asumir consecuencias. Sólo hacen lo que les sale gratis. La derecha siempre ha sido así.