Caminos del Lógos: Uno de esos días...
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viernes, 8 de noviembre de 2013

UNO DE ESOS DÍAS…

Ser profesor de filosofía supone estar condenado a una triple condición: profesor, de letras, y de filosofía. Lo primero no es respetado en absoluto; en general, y dadas las características de la sociedad española, parecemos carceleros más que educadores, y nos vemos abocados al rol de enemigos de los alumnos y de sus padres, así como a ser los lacayos de la administración, la cual no hace sino ponernos a los pies de los caballos y recordarnos de vez en cuando "lo elevado de nuestro sueldo" y que "tenemos muchas vacaciones". Lo segundo es tachado de inútil en una sociedad en la que el único criterio de valía es la aplicabilidad inmediata, y en la que la cultura en general (que es cosa de letras; el mejor ingeniero del mundo puede ser absolutamente inculto) es despreciada. En cuanto a lo tercero, es casi anatema en una época que ha condenado la reflexión al ostracismo. Máxime cuando la nueva ley educativa elimina la filosofía de la secundaria, lo cual (aparte del triunfo de la sinrazón que constituye de por sí) llevará tarde o temprano al cierre de las facultades de filosofía, cuya existencia en España siempre ha sido residual. En este sentido, no dejamos de ser figuras quijotescas luchando contra los molinos. Hemos leído demasiados libros y la teoría nos ha vuelto locos, nos ha hecho perder el contacto con la realidad, reducida institucionalmente al pragmatismo más grosero. Sólo importa lo rentable, en efecto. Hasta para el sistema educativo. Lo rentable y el fútbol, claro. Panem et circenses.